Raíces secas de ashwagandha partidas sobre un paño de lino, junto a un mortero de cerámica y una cucharita de madera con raíz molida

Qué ashwagandha elegir: KSM-66, raíz u hoja

07 de Septiembre, 2026Dra. Odile Fernández

Elegir bien una ashwagandha se reduce a dos datos de la etiqueta: de qué parte de la planta sale el extracto y qué porcentaje de withanólidos declara. La raíz es la parte estudiada; la hoja concentra compuestos distintos y mucho menos ensayados. Y un porcentaje más alto no significa mejor producto.

¿Por qué importa tanto si es raíz u hoja?

La medicina ayurvédica ha usado siempre la raíz de Withania somnifera, y es la parte con la que se ha hecho la inmensa mayoría de los ensayos en personas. La hoja entró más tarde por una razón industrial sencilla: es más barata y permite subir el porcentaje de withanólidos sin encarecer el proceso.

El problema es que no aportan lo mismo. La hoja concentra withaferina A, un withanólido con un perfil distinto y con muy pocos datos de seguridad por vía oral a largo plazo en humanos. Si la etiqueta dice solo «extracto de ashwagandha», no puedes saber qué estás tomando.

¿Qué es el KSM-66 y por qué se nombra tanto?

KSM-66® es un extracto patentado obtenido solo de raíz, estandarizado al 5% de withanólidos, y es el más estudiado del mercado. Que tenga nombre propio no lo hace automáticamente mejor, pero sí aporta algo valioso: los estudios se hicieron con ese extracto concreto, con ese proceso y esa concentración, así que lo que se midió es lo que compras. Con un extracto genérico, aunque el número de la etiqueta coincida, el método y la parte de la planta pueden ser otros y la evidencia ya no es trasladable.

¿Qué significa el porcentaje de withanólidos?

Son el grupo de compuestos que se usa como marcador para estandarizar el extracto: si una cápsula aporta 600 mg de extracto estandarizado al 5%, tomas 30 mg de withanólidos. Lo que casi nadie explica es que ese número, por sí solo, no ordena la calidad:

  • Un porcentaje alto puede lograrse concentrando hoja, más rica en withanólidos que la raíz.
  • No dice nada del método de extracción ni de si lleva disolventes.
  • Casi ningún ensayo clínico se ha hecho con concentraciones altas: la evidencia está en el 5% de raíz.

El orden correcto al comparar dos botes es: primero la parte de la planta, después el extracto concreto y solo al final el porcentaje.

¿Cómo leer la etiqueta en treinta segundos?

Cuatro comprobaciones y ya sabes lo que tienes delante:

  1. Parte usada. Busca literalmente «raíz» o «root». Si no lo pone, o si dice «raíz y hoja», ya tienes tu respuesta.
  2. Nombre del extracto. KSM-66®, Sensoril® u otro identifican un proceso concreto. «Extracto de ashwagandha» a secas, no.
  3. Miligramos de extracto, no de planta. «600 mg de extracto» y «600 mg de polvo de raíz» son cosas distintas: el polvo sin concentrar aporta una fracción de los withanólidos.
  4. Coste por día, no por bote. Divide el precio entre las dosis reales del envase.

El resto de pistas que da un envase están en cómo leer la etiqueta de un suplemento. Y si lo que buscas es qué hace la ashwagandha y cómo tomarla, lo cuento en ashwagandha: qué es, para qué sirve y cómo tomarla.

¿Cuánto cuesta al día?

Es la comparación que importa y casi nadie hace. El envase de OFM son 90 cápsulas a 24,90 €, con una cápsula al día: tres meses de producto y unos 0,28 € al día. Un bote de 15 € con 60 cápsulas y pauta de dos diarias sale a 0,50 € al día, casi el doble, y además puede no ser de raíz.

¿Quién no debería tomar ashwagandha?

Aquí toca ser claros, aunque no sea lo que más vende. Varias agencias europeas de seguridad alimentaria, entre ellas la danesa, han revisado notificaciones de posible daño hepático asociado a complementos de ashwagandha y han restringido su uso. No está prohibida en España ni hay consenso europeo, pero es una señal que mereces conocer antes de tomarla durante meses.

Con eso sobre la mesa, no está indicada si:

  • Estás embarazada o en lactancia.
  • Tienes alteración tiroidea o tomas levotiroxina: puede elevar las hormonas tiroideas. Sobre lo que sí necesita el tiroides hablo en selenio, zinc y yodo.
  • Tomas inmunosupresores, sedantes o medicación para la tensión o el azúcar, por posibles interacciones.
  • Tienes una enfermedad hepática, o notas cansancio inusual, orina oscura o coloración amarilla de la piel mientras la tomas: en ese caso, suspende y consulta.
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Preguntas frecuentes sobre qué ashwagandha elegir

¿Es mejor la ashwagandha de raíz o la que lleva hoja?

La raíz es la parte usada tradicionalmente y con la que se ha hecho la mayoría de los estudios en personas. La hoja concentra un perfil distinto de withanólidos, entre ellos la withaferina A, mucho menos estudiada por vía oral en humanos. Por prudencia, elige un extracto obtenido solo de raíz.

¿Un porcentaje más alto de withanólidos es mejor?

No automáticamente. El porcentaje solo dice cuánto se ha concentrado el extracto, no de qué parte de la planta sale ni si esa concentración se ha estudiado en personas. Un extracto de raíz al 5% con estudios detrás es preferible a uno al 10% que nadie ha ensayado y que puede estar concentrando compuestos de hoja. Mira antes la parte usada que el número.

¿Cuánta ashwagandha KSM-66 se toma al día?

En el formato de OFM, una cápsula de 600 mg al día, en el desayuno o en la cena, que aporta 30 mg de withanólidos al estar estandarizada al 5%. El envase de 90 cápsulas cubre tres meses. Es una toma diaria y continuada: la ashwagandha no funciona como algo puntual que se toma un día suelto.

¿Por qué algunos países europeos han restringido la ashwagandha?

Porque las autoridades de seguridad alimentaria de algunos países, Dinamarca entre ellos, revisaron notificaciones de posible daño hepático y de efectos hormonales y decidieron restringir su uso en complementos alimenticios. No es un consenso europeo ni está prohibida en España, pero sí es una señal que conviene conocer antes de tomarla de forma prolongada.

¿Puedo tomar ashwagandha si tengo problemas de tiroides?

No por tu cuenta. La ashwagandha puede aumentar los niveles de hormonas tiroideas, así que en hipertiroidismo, en enfermedad de Hashimoto o si tomas levotiroxina la decisión es de tu médico. Tampoco está indicada en embarazo ni lactancia, ni en personas que tomen inmunosupresores o sedantes, por posible interacción.


Dra. Odile Fernández
Médica de familia. Experta en medicina integrativa.

Este contenido es informativo y divulgativo y no sustituye el consejo de tu médico. Consulta siempre con tu profesional sanitario de referencia antes de iniciar cualquier suplementación, especialmente si estás en tratamiento o tomas medicación.

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