La inflamación de bajo grado es una activación leve y sostenida del sistema inmunitario, sin fiebre ni dolor. No se nota en el día a día y solo se intuye en una analítica. Lo que la mueve de verdad no es un suplemento: es el sueño, el movimiento, la grasa abdominal y lo que comes a diario.
¿Qué es la inflamación de bajo grado?
La inflamación aguda es la buena: te cortas, la zona se pone roja, el sistema inmunitario repara y se apaga en unos días. La de bajo grado es la misma maquinaria a fuego muy lento, de forma continua, sin un objetivo claro y sin apagarse nunca del todo.
No duele, no se ve y no da síntomas propios. Por eso cuesta explicarla: no es una enfermedad con nombre, sino un estado de fondo que acompaña al envejecimiento y a varias situaciones metabólicas, y que se asocia con riesgo a largo plazo. Asociación, ojo, no causa única.
¿Por qué no se nota si está ahí todo el tiempo?
Porque las señales que produce son demasiado débiles para cruzar el umbral de lo que notamos: no hay fiebre porque la temperatura apenas se mueve, y no hay dolor porque no hay tejido dañado que lo genere.
Lo que sí refieren muchas personas es un fondo difuso: cansancio que no cuadra con lo dormido, rigidez por la mañana, menos tolerancia al esfuerzo. Son síntomas tan inespecíficos que apuntan a veinte cosas, y por eso antes de atribuirlos a la inflamación conviene descartar lo de siempre con una analítica: tiroides, hierro, B12, vitamina D y glucemia.
¿Qué la sube de verdad en el día a día?
- La grasa visceral. El tejido adiposo abdominal no es un almacén inerte: produce señales inflamatorias por sí mismo. Es, con diferencia, el factor más potente.
- Dormir poco o mal. Unas pocas noches cortas bastan para mover los marcadores: el sueño es parte del mecanismo.
- El sedentarismo, y en especial las horas seguidas sentada sin romperlas.
- Comer poco vegetal y mucho ultraprocesado: poca fibra, poco polifenol, mucho azúcar añadido.
- El estrés sostenido, que desregula el eje hormonal y, con él, la respuesta inmunitaria.
- Tabaco y alcohol, los dos modificables.
- Focos crónicos olvidados: una periodontitis mantiene la señal encendida años.
¿Qué marcador tiene sentido mirar y cuál no aporta nada?
El que sirve: la PCR ultrasensible (también hs-CRP, de high sensitivity). Es la misma proteína C reactiva de siempre, pero medida con un método capaz de distinguir valores bajos, que es donde se juega esto. Es barata y está en cualquier laboratorio.
Dos condiciones para que signifique algo: medirla fuera de un proceso agudo (una gripe o una lesión reciente la disparan) y repetirla semanas después. Un valor aislado es una foto; lo que informa es la tendencia.
Lo que no aporta: la velocidad de sedimentación pedida sola, lenta e inespecífica; y los paneles privados de veinte citoquinas, que suenan completos pero no tienen utilidad demostrada para orientar decisiones en una persona sin enfermedad diagnosticada. Más analítica no es más información.
¿Y qué la baja de verdad?
Lo mismo en sentido contrario, sin atajos y sin nada que se tome en cápsula:
- Reducir el perímetro abdominal, aunque la báscula se mueva poco. Es la palanca más grande.
- Dormir con horarios regulares, más que una noche larga de rescate el fin de semana.
- Moverte a diario, combinando fuerza y caminar.
- Comer más plantas: verdura, legumbre, fruta entera y frutos secos, donde la fibra y los polifenoles van juntos.
- Aceite de oliva virgen extra como grasa principal y pescado azul dos o tres veces por semana.
- Cuidar la boca. Lo que pasa en las encías no se queda en las encías.
¿Dónde encajan entonces los suplementos?
Con una frase por delante: ningún complemento alimenticio «desinflama» ni previene ninguna enfermedad. No es prudencia mía: la norma europea de declaraciones de salud lo prohíbe expresamente. Quien te lo venda así te está vendiendo otra cosa.
Lo que hacen los suplementos es cubrir aportes concretos, con efectos autorizados. El omega 3 vegano que acompaña a este tema es un ejemplo claro: su EPA y su DHA contribuyen al funcionamiento normal del corazón, y su vitamina E contribuye a la protección de las células frente al daño oxidativo. Nada de eso es «bajar la inflamación».
Con la cúrcuma pasa algo parecido: el asunto no es si «desinflama», sino que los curcuminoides se absorben muy mal si no se formulan bien, y ahí es donde la dosis y la biodisponibilidad lo cambian todo. Con el omega 3 la duda práctica es otra: krill o vegano.

Omega 3 Vegano OFM® · Omegatex® · 90 cápsulas
Omega 3 a partir de microalga Schizochytrium, sin tocar la fauna marina: su EPA y su DHA contribuyen al funcionamiento normal del corazón.
Ver en OFM Health →Envío gratis a partir de 34€ · Devolución sin coste · Pago seguro
Preguntas frecuentes sobre la inflamación de bajo grado
¿La inflamación de bajo grado se cura?
No se «cura», porque no es una enfermedad con principio y fin: es un nivel de fondo que sube y baja según cómo vivas. Lo que sí se puede es bajarlo y mantenerlo bajo, y los marcadores responden a los cambios de hábitos en semanas o meses. No es un diagnóstico, es una dirección.
¿Qué valor de PCR ultrasensible se considera alto?
En las guías de riesgo cardiovascular se interpreta por debajo de 1 mg/L como bajo, entre 1 y 3 mg/L como intermedio y por encima de 3 mg/L como elevado, siempre fuera de un proceso agudo. Un valor muy alto y aislado apunta más a una infección reciente que a inflamación crónica: se repite antes de concluir.
¿Sirve de algo una «dieta antiinflamatoria»?
Sirve el patrón, no la etiqueta. Comer más verdura, legumbre, fruta entera, frutos secos, pescado azul y aceite de oliva virgen extra, y menos ultraprocesado y alcohol, sí mueve los marcadores. Las listas de alimentos milagro no aportan nada, y la categoría «suplemento antiinflamatorio» no existe en la normativa.
¿La cúrcuma desinflama?
No se le puede atribuir ese efecto: no hay ninguna declaración de salud autorizada en Europa para la cúrcuma ni para los curcuminoides en ese sentido. Es una planta muy estudiada, pero eso no equivale a un efecto aprobado. El punto práctico es la biodisponibilidad: sin buena formulación, apenas se absorbe.
El ejercicio inflama, ¿no es contradictorio?
La respuesta está en los tiempos. Una sesión de ejercicio produce un pico inflamatorio de unas horas que forma parte de la adaptación del músculo. Lo que se mide a medio plazo en quien entrena con regularidad es un nivel de fondo más bajo. El pico es la herramienta; el nivel de fondo, el resultado.
Dra. Odile Fernández
Médica de familia. Experta en medicina integrativa.
Este contenido es informativo y divulgativo y no sustituye el consejo médico. Consulta con tu médico antes de iniciar cualquier suplementación, especialmente si tomas medicación de forma habitual o tienes alguna enfermedad diagnosticada.
Comentarios (0)
No hay comentarios todavía. Sé el primero en comentar.